Por Mauricio Gómez Buriticá

¿Habrá reanudación sin público? ¿Se implementará el famoso protocolo? ¿Se aplazarán los descensos? ¿Qué decisión se tomará finalmente? Es difícil entender el porqué de estas preguntas sin tener en consideración el contexto en el que se formulan. Antes de la pandemia del Covid-19 sería un despropósito plantearlas, pero hoy, es a lo único a lo que nos aferramos, a las preguntas. ¿Y las respuestas? Las respuestas quién sabe cuándo las sabremos.

La idea del reinicio del fútbol puede no convencer a muchos, empezando por el Gobierno, pero la idea de no volver a tener fútbol esta temporada no sólo no convence, sino que aterroriza a quienes hacen parte directa o indirecta de este espectáculo que, además, es todo un negocio.

Lo que se está viviendo puede parecer injusto, sobre todo para los clubes que tanto han trabajado con el objetivo de no llegar, precisamente, al punto en el que se encuentran hoy: al borde de la quiebra. Y sí, puede ser injusto y muy poco serio comenzar una temporada con unas reglas de juego y terminarla con otras, pero qué más se puede hacer, no se puede ser ajeno a una realidad, a una pandemia que llegó a azotar al mundo, poniendo en jaque a la humanidad y hasta donde se sabe, el fútbol también hace parte de ella, por muy negocio que sea.

En la medida en que se prolonga el aislamiento obligatorio, el reinicio se demora y lo peor de todo es que el tiempo cada vez apremia, el calendario se hace corto y lo más seguro es que la decisión que se tome, sea cual sea, parecerá injusta.

Mucho se habla de aplanar la curva de contagios y por lo que se ve, lejos estamos aún de ello; ergo, lejos estamos si quiera de iniciar entrenamientos, y más lejos estamos todavía de poner en marcha el protocolo presentado por la Dimayor ante los Ministerios del Deporte y de Salud, quienes, cada uno por su lado, han expresado a través de sus titulares que, evidentemente, estamos lejos de volver a tener fútbol competitivo en el país.

Ahora la pregunta no es sólo cuál será la decisión, sino cuándo será tomada. Ojalá sea pronto para evitar la fatiga de la especulación y para poner en marcha el plan que ayude a los equipos a mitigar el inevitable impacto negativo del Covid-19 en el fútbol colombiano.

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